“No cambiaría ser feriante por otro trabajo… A mí me gusta estar aquí”

Ana Astete, más famosa como “la Anita”, tiene 42 años y trabaja en la feria desde que tiene uso de la razón. Partió ayudando en el puesto de sus papás, pero ya hace 15 años que tiene el suyo propio.
La Anita es alegre, jovial y muy buena pa la talla. No hay nadie en la feria que no la conozca y eso la convierte en la regalona de las caseritas.

 

Esta feriante trabaja toda la semana sin parar. Los días martes y viernes se instala en la feria Sara Gajardo, los miércoles y sábado el la feria Río Duoro, y los jueves y domingo en la feria 3 de julio. Los lunes, que se supone es su día de descanso, los ocupa para ir a comprar más mercadería.

 

¿Cómo es un día normal de feria de la Anita?

Me levanto tipo 5.30 de la mañana, despierto a los niños para ir al colegio y después llegan los chiquillos pa partir a la feria. Dejo el camión cargado en la noche, porque subir todo en la mañana es terrible. Y ahí partimos pa la feria a instalarnos.

 

¿Cuánto tarda el proceso armar y desarmar el puesto?

Nos demoramos como 3 horas en armar el local, así que llegamos tipo 7 de la mañana y ya a las 10 estamos listos. A las 2.30 de nuevo tenemos que empezar a mover todo pa irnos pa tener desocupado a las 4.30.

 

¿Cómo sientes que te ha ayudado el Plan Amigos del Comerciante?

Me han ayudado a organizar el puesto, a tener mejor vista, mejores ventas, me traen letreros y afiches.

Lo que más nos gustan son las bolsitas que vienen con los pañales, los regalos que vienen pegados, los bandeados, porque la gente mientras les esti regalando algo, les esti haciendo un cariñito, ellos felices. Cualquier regalito quedan contento los caseritos.

 

¿Qué es lo que más vendes, tu producto estrella?

Lo que más vendo es pañales y papeles higiénico. Ahí yo invierto harta moneda, porque es mi fuerte. Vendo noble doble hoja de 27 metros y panal, y pañales Babysec Premium

¿Cómo fueron tus inicios en la feria?

Yo partí con un puesto chiquitito, con un carrito de feria. Iba a comprar detergente y me despertaba a las 3 de la mañana a ayudar a mi papi y lo vendía en una esquinita. Pero no me querían dar la licencia. Pero yo no me rendí y luché hasta que la obtuve. Me ayudaron harto eso sí, porque confiaron en mí. Me prestaron plata, y yo siempre pagué todo al tiro.

 

¿Qué es lo que más te gusta de ser feriante?

El contacto con la gente, tirar la talla con mis vecinos, el contacto con la clientela, lograr que algunos caseritos me sean fieles y vengan a comprarme a mí siempre, aunque cuesta a veces 20 pesitos más que en otros lados. Porque aquí hay más variedad, encuentran de todo.